Tu cumpleaños podría sumarse a los días de descanso laboral

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La idea parece atractiva, descansar el día del cumpleaños o recibir un pago adicional si se decide trabajar; sin embargo, detrás del gesto hay una discusión laboral más amplia sobre hasta dónde deben llegar las leyes en materia de bienestar y qué efectos reales tienen en la operación diaria de las empresas. La iniciativa, presentada por el diputado Armando Corona Arvizu , integrante del grupo parlamentario de Morena, puso el tema sobre la mesa justo cuando el debate laboral ya no gira únicamente alrededor del salario, también incorpora el desgaste físico y emocional que dejan las jornadas extendidas y la falta de espacios personales. El planteamiento propone adicionar un nuevo artículo a la Ley Federal del Trabajo para reconocer el derecho de las personas trabajadoras a un día de descanso remunerado en la fecha de su cumpleaños. En caso de optar por laborar ese día, la propuesta establece el pago doble de la jornada correspondiente.

Los retos detrás de la iniciativa

Para dar certidumbre a la aplicación, el proyecto señala que el trabajador deberá avisar con anticipación su decisión de descansar o trabajar en esa fecha, además de cumplir con un periodo mínimo de antigüedad. Y en los casos donde no se alcance ese tiempo, se prevé un permiso proporcional con goce de sueldo. El incumplimiento por parte del empleador podría derivar en sanciones previstas en la legislación laboral vigente. Desde la mirada legal, la propuesta abre varias capas de análisis. Estefanía Rueda, abogada laboral del despacho Littler, advierte que el impacto va más allá del beneficio visible. “ Operativamente, implicaría incrementar la carga de trabajo para otros empleados del área o incluso para el propio trabajador que disfrute del día de cumpleaños”, señala. Esto es, que muchas tareas tendrían que adelantarse para poder ausentarse. En términos de costos, Rueda apunta que el efecto puede ser mayor al que se percibe a simple vista. “Si aun con el aumento del periodo vacacional los trabajadores mexicanos siguen sin agotar sus días, esto mismo podría ocurrir con el día de cumpleaños, más aún considerando que recibirían un pago doble por trabajarlo”, explica. Al multiplicarse por toda una plantilla, añade, el impacto sí puede generar presiones presupuestales. Desde la perspectiva legal, la especialista advierte un efecto en cadena. “Este cambio daría pie a incluir otras licencias en la Ley Federal del Trabajo, como licencias por duelo, matrimonio, titulación o menstruación, entre otras que todavía están en el tintero”, señala. El debate también alcanza el fondo del discurso de bienestar. Para Rueda, permitir que el día de descanso se sustituya por un pago adicional diluye el objetivo original. “Al contemplar que el día de cumpleaños pueda sustituirse por un pago doble se rompe por completo el argumento de que este cambio atiende al equilibrio entre la vida personal y laboral”, afirma. Además, la abogada considera que el impacto real es limitado. “El otorgamiento de un día de descanso con goce de sueldo cada año no hace una diferencia real en la vida de los colaboradores”, dice, y advierte que la discusión deja fuera problemas estructurales como la alta carga legal y financiera que enfrentan las empresas para contratar más personal o implementar esquemas de flexibilidad laboral. Sobre el diseño de la medida, Rueda menciona la importancia de reglas claras y consensuadas. “Las reglas para el uso de este tipo de licencias no deberían dejarse al arbitrio de una sola de las partes”, y propone que el trabajador y el empleador puedan acordar la mejor fecha para disfrutarlo, incluso dentro del mes del cumpleaños, para facilitar la planeación operativa. La experiencia comparada muestra otro contraste. En países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia, el llamado birthday leave existe como beneficio voluntario. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, las políticas que favorecen el descanso y la conciliación contribuyen a mejorar la salud mental, la productividad y la permanencia en el empleo. En ese contexto, Rueda pone énfasis en una diferencia relevante. “Cuando los empleadores tienen la libertad de establecer estas reglas a través de políticas internas, las normas se adaptan mejor a la realidad de cada organización”, explica. Convertirlo en una obligación legal, advierte, elimina esa flexibilidad y puede generar retos para la operación y las finanzas, aun entre empresas que cumplen la norma para evitar sanciones. La iniciativa todavía deberá recorrer el proceso legislativo y abrir espacio para ajustes y discusión. Mientras tanto, la reducción de la jornada a 40 horas sigue pendiente en la agenda laboral y, de avanzar, traerá implicaciones que van mucho más lejos de un día libre adicional al año.

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