Tiendas, mascotas y juegos: decenas de israelíes convierten un aparcamiento subterráneo de Haifa en su hogar en tiempos de guerra

“Bienvenidos a nuestra casa”. Sofía Salvador y María Tulitzeba bajan en chanclas en el ascensor de un centro comercial de Haifa —la principal ciudad del norte de Israel, atacada estos días tanto por Irán como por la milicia libanesa Hezbolá― desde la zona en superficie (que alberga un supermercado, una farmacia y algunas cafeterías) hasta la planta -5, donde llevan días instaladas. Allí hacen vida día y noche, en una tienda de campaña donde se sienten más seguras. No están solas: la planta, casi la más profunda del aparcamiento, se ha convertido en un minibarrio subterráneo con una treintena de tiendas de campaña, niños correteando, perros deambulando y familias comiendo en mesas de plástico. Como en un camping al aire libre, pero en tiempos de guerra y bajo la luz de los neones, encendidos las 24 horas.







