Los venezolanos se merecen una verdadera primavera
El momento por el que transita Venezuela cabe en la mirada del dirigente opositor y periodista Biagio Pilieri al recuperar su libertad el jueves por la noche después de un año y cinco meses recluido en el temido Helicoide de Caracas. Los ojos de Pilieri mostraban los efectos del aislamiento al que se ha visto sometido durante su cautiverio, el deterioro de su salud, la incredulidad y el miedo ante lo que estaba sucediendo y su alivio desgarrador. El político venezolano, cercano colaborador de María Corina Machado, fue detenido en agosto de 2024 tras una manifestación en contra de la reelección de Nicolás Maduro, considerada fraudulenta por la oposición y parte de la comunidad internacional. Se le acusó de conspiración, terrorismo y traición a la patria, entre otros cargos. Su historia es la de decenas de presos políticos de Venezuela. Unos 800, según la organización Foro Penal, que ha documentado sin descanso y con gran valentía desde hace años estas privaciones de libertad. Aunque el número real podría ser mayor ya que hay familias que, aterrorizadas, nunca comunicaron la detención de sus seres queridos y solo ahora, cuando comienzan a cuentagotas las liberaciones de prisioneros, se atreven a decir públicamente que también faltan su padre, su marido o su hermana. No hay mejor definición de su miedo.
