La inclusión financiera, ingrediente esencial para el desarrollo de México

La inclusión financiera, ingrediente esencial para el desarrollo de México

“El financiamiento debe dejar de ser un privilegio y convertirse en un motor del desarrollo incluyente”. Un mensaje fuerte y oportuno de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a la comunidad financiera nacional e internacional, durante la celebración de los 100 años del Banco de México, hace apenas tres días. La OCDE celebra y apoya este llamado.

El acceso a los servicios financieros constituye un elemento que, en la mayoría de los casos, se da por sentado. Servicios como las cuentas bancarias, las tarjetas de crédito, los cajeros automáticos, el crédito al consumo y los préstamos hipotecarios —todos ellos fundamentales para la vida cotidiana— se encuentran ampliamente disponibles en los países de la OCDE. En situaciones de dificultad económica, la posibilidad de disponer de ahorros depositados en una institución financiera, o de acceder a crédito al consumo, resulta especialmente valiosa. Asimismo, los pagos digitales demostraron ser esenciales durante la pandemia de COVID-19 para garantizar el cumplimiento de las medidas de distanciamiento social.

No obstante, este acceso financiero no está garantizado para todas las personas. A escala mundial, y pese al rápido avance propiciado por la revolución digital, en 2025 cerca de 1,400 millones de adultos carecen de acceso a servicios financieros formales básicos. En los países de la OCDE, un número significativo de personas en situación de vulnerabilidad no dispone de los conocimientos necesarios para realizar operaciones más allá de transacciones básicas, o bien carece de la capacidad para generar ahorro. La falta de acceso a mecanismos de gestión financiera puede constituir un problema grave, sobre todo ante emergencias — como gastos médicos elevados — muchas personas no logran reunir los recursos necesarios y permanecen sin tratamiento. En periodos de recesión, muchos gobiernos recurren a las transferencias sociales a través de pagos electrónicos, una estrategia que a veces no logra alcanzar a toda la población objetivo por la brecha digital y la baja conectividad.

La evidencia empírica confirma que la inclusión financiera resulta fundamental para fomentar la inversión, favorecer el acceso al empleo y fortalecer la generación de ingresos productivos, el emprendimiento, el empoderamiento de las mujeres y, por ende, un crecimiento económico incluyente y robusto.

En el caso de México, la inclusión financiera es un instrumento clave para promover un desarrollo más incluyente y sostenible. A pesar de los avances de los últimos años, la inclusión financiera en México continúa siendo limitada. El país presenta uno de los niveles más bajos de acceso al crédito para las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) (menos del 20% de los créditos al sector privado) y la segunda tasa de interés más elevada para este tipo de empresas entre los países OCDE. Hace apenas un par de años, la entonces Secretaria de Economía de México, Raquel Buenrostro, reportó durante su comparecencia en la Cámara de Diputados que cerca del 95% de las PYMES en México no tienen acceso al crédito. Esto se refleja en una baja proporción del crédito interno como porcentaje del PIB, como se puede apreciar en la siguiente gráfica:

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Los Estudios Económicos de México de la OCDE de 2022 y de 2024 han subrayado la importancia de este desafío, destacando su impacto negativo en el crecimiento y el desarrollo económicos, y recomendando continuar los esfuerzos para ampliar el acceso al financiamiento, entre ellos, fortalecer la educación financiera, incrementar la competencia en sector bancario y seguir promoviendo el desarrollo de las Fintech. Estas y otras recomendaciones de la OCDE van en sintonía con el mensaje de la Presidenta Sheinbaum, y celebramos que este desafío se ubique entre las prioridades de desarrollo incluyente de su Gobierno.

La OCDE apoya a los Gobiernos en la promoción de la inclusión financiera con estudios temáticos y a la medida, análisis de políticas públicas y estadísticas comparadas, y desarrollo de estándares internacionales e instrumentos de cooperación internacional para fortalecer la educación financiera, la protección del consumidor financiero y la inclusión financiera. También ayudamos los gobiernos a diseñar Estrategias Nacionales de Educación Financiera con base en la Recomendación de la OCDE sobre Educación Financiera. Y realizamos estudios de competencia de los sectores bancarios nacionales para promover la inclusión financiera y de financiamiento sostenible, para el desarrollo de productos, estrategias y actividades financieras que den prioridad a los objetivos económicos, sociales y medioambientales de largo plazo.

Construir sistemas financieros preocupados por el desarrollo incluyente y sostenible es esencial para reducir la pobreza y las desigualdades de manera estructural. Mientras México no cuente con un sector financiero con estas preocupaciones y características, va a ser muy difícil promover el crecimiento integral, el desarrollo económico y el bienestar social a largo plazo. La OCDE está lista y entusiasmada para ayudar al Gobierno de México y a las autoridades financieras a construir ese sistema financiero que tanta falta le hace al país.

*El autor es Director del Centro de la OCDE para América Latina y el Caribe

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