La falta de equipos de rescate y víveres agrava la tragedia tras el terremoto en Myanmar
La magnitud de la tragedia que golpea Myanmar desde el terremoto del pasado viernes es cada vez más palpable. En las ciudades de Sagaing y Mandalay, ubicadas a menos de 20 kilómetros del epicentro del seísmo, no hay suministro eléctrico ni agua corriente, y cientos de personas están viviendo a la intemperie, según han relatado testigos a EL PAÍS. El balance de víctimas es ya de 2.719, pero podría superar los 3.000, según ha informado este martes el general birmano Min Aung Hlaing, en un discurso televisado. El líder de la junta militar en el poder también ha comunicado que ya hay 4.521 heridos y 441 desaparecidos. El Servicio Geológico de Estados Unidos estima que el número de muertos podría superar los 10.000. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja afirma que “el nivel de devastación que estamos presenciando no lo habíamos visto en Asia en un siglo”.