Huerto Roma Verde, un laboratorio de técnicas de construcción sostenibles
Una mañana, caminando por el Huerto Roma Verde me topé con una obra en reconstrucción. Había una revolvedora, palas y restos de escombro como en cualquier escena de albañilería. Pero no se trata de una construcción convencional, junto a la máquina miro algo que identifico como composta y otros materiales orgánicos.
Roberto y Eduardo están enfocados en la faena pero se toman unos minutos para explicarme y luego me conducen con el arquitecto Oscar Astorga.
Él me explica que es el encargado de la restauración del domo geodésico de Huerto Roma Verde, un espacio multiusos donde hacen conciertos, presentaciones diversas, obras de teatro, retiros, exposiciones, etcétera.
“El Huerto se ha encargado durante más de diez años de promover prácticas de construcción alternativas en un ámbito urbano, que tengan como objetivo mejorar las condiciones del hábitat y de las personas, y en este caso estamos restaurando este espacio que es un centro de actividades culturales en el Huerto”, dice para abrir la conversación.
“Actualmente estamos reparando la geodésica con una técnica de construcción, de la cual hay vestigios en México y en otras partes del mundo, llamada bajareque, que es una mezcla de tierra arcillosa, arena, bosta de caballo, como una especie de reacción enzimática, baba de nopal, para hidratar la mezcla, y paja”, detalla el arquitecto.
<!–>Enlace imagenRoberto colabora en el proyecto de restauración. Foto EE:
Astorga añade que en este pequeño espacio se están aplicando varias técnicas que recopilan conocimientos ancestrales, y de muchos lugares del planeta, “con el propósito de dejar aquí una muestra de una forma distinta de construir y de habitar la ciudad, la Tierra, nuestras casas y nuestros hogares”.
“La intención es que estos materiales que son poco convencionales, usados en la ciudad, tengan una nueva virtud en este contexto, y que nos ayude a visualizar nuevas formas de construir que no impacten la Tierra, hablo de impacto energético, hídrico, de carbono, y que más bien regeneren los conocimientos, las dinámicas, las buenas prácticas y por lo tanto la Tierra misma y nosotros como parte de ella”, profundiza.
“Este en un lugar donde se encuentran el arte, la cultura, la gente y sus preocupaciones con tener vidas más amigables con el entorno, y estamos orgullosos de tener esta intervención para contribuir a este objetivo y para dejar un ejemplo de lo que podría hacerse a nivel de toda la ciudad”, sostiene Oscar Astorga.
–><!–>Enlace imagenArquitecto Oscar Astorga. Foto EE:
Gasto en material vs. inversión en las personas
Otro elemento que sale a la conversación es el argumento esgrimido generalmente en la industria de que las técnicas de construcción sostenibles resultan más costosas. Al respecto, Astorga responde que es cuestión de perspectiva: “en la industria pagas más en materiales que en mano de obra, porque producir en serie el cemento, el block, la varilla resulta cada vez más costoso y con mayor impacto al planeta; en cambio en el modelo sostenible, los materiales son mucho más baratos y el mayor gasto lo destinas a las personas, están entrenadas y tienen conocimientos ancestrales de cómo aplicar los materiales. Entonces, la pregunta es si prefieres destinar el costo a pagar materiales o a retribuir a las personas, con un costo muchísimo más bajo para el medio ambiente”.
<!–>Enlace imagenEduardo y Roberto, laborando en el domo geodésico.
Si bien es cierto que es un reto reunir en el contexto urbano estos materiales orgánicos, el arquitecto asegura que es una alternativa viable para contrarrestar las crisis ambientales que padecen las ciudades y el mundo.
Luego de la charla, el arquitecto Astorga y este periodista acordamos ir acercando más voces universitarias experimentadas en el tema, a fin de conocer otros modelos alternativos de construcción sostenibles y viables en la ciudad.
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