Ha cerrado una librería más en México

Ha cerrado una librería independiente más en México por disparidad en la competencia del mercado. Así lo anunció la Red de Librerías Independientes (RELI) la noche del martes:

“Cerró no por falta de amor a los libros, vocación, conocimiento o trabajo duro, sino por falta de reglas justas. La Ley del Libro y la Lectura existe, en el papel. Pero las librerías independientes no participamos en la mesa de funcionarios que la crearon. Sin todas las experiencias libreras, la política pública alrededor del libro está incompleta y no es realista. ¿Cuántos cierres más se necesitan para sentarnos a la mesa?”.

Las librerías de todos los tamaños no dejan de cerrar. Cuarenta librerías menos se contaron entre 2018 y 2023, de acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) del Inegi. Desde aquel 2023 a la fecha unas siete librerías más han cerrado definitivamente.

Las razones del cierre

“Se llamaba El librero de Constanza y tenía bastante tiempo de estar afiliada a la red. Era una librería en línea, familiar, con al menos seis años de existencia. Sobre todo, se enfocaba en ferias de libros en las escuelas, distribuyendo material especializado sobre pedagogía y en otros temas infantiles y juveniles. La noticia fue sorpresiva para nosotros”, comenta en entrevista Claudia Bautista, librera y presidenta de la RELI.

Las razones del cierre, agrega, suelen ser las mismas que adujeron librerías que cerraron antes, durante y después de la pandemia: “las personas que abren librerías pequeñas, familiares, que invierten de manera mesurada, sin el gran capital de respaldo, se cansan de sostener un negocio que solamente a veces puede pagar sus gastos, pero nunca llega a representar un ingreso que valga la pena. Y si se sostiene por años, generalmente se debe a una convicción personal, por romantizar el oficio”.

Bautista amplía detalles sobre lo que el librero le confesó: “Me dijo: ‘Por más que busco la manera de hacer selecciones de libros diferenciadas para la comunidad, las escuelas, las ferias y para las familias, nunca se puede a competir con Amazon, tampoco con las editoriales que vendo, porque ellas también tienen sistemas de venta en línea y ofrecen promociones que yo no puedo ofrecer’”, cita la entrevistada y agrega: “Es lo mismo en todos los casos: si no se acumulan las deudas, se acumula el desgaste”.

Se necesita “un coctel de beneficios”

En enero reciente, la secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, convocó a una reunión virtual para instalar el Consejo de Fomento para la Lectura y el Libro, cuya figura aparece desde hace décadas en la Ley del Libro, pero el cual no había sesionado en casi dos décadas pese a las emergencias que el gremio editorial ha enfrentado en los últimos años, particularmente por los efectos económicos de la pandemia.

A grandes rasgos, la finalidad del consejo es homologar criterios para el impulso de políticas públicas y acciones desde la inversión privada en favor de la cadena productiva del libro. La ley ordena que éste debe integrarse, entre otros, por la titular de Cultura federal, un representante de la SEP, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) y las personas titulares del Fondo de Cultura Económica (FCE), el Indautor, la Conaliteg y la Asociación de Libreros de México (Almac), la cual agrupa principalmente a los libreros comerciales del país, pero descarta a los independientes.

“Aunque tenemos buena relación con la Almac, un trato muy cercano, se siguen discutiendo políticas públicas sin considerar el panorama del libro completo”, comenta Bautista.

Particularmente, dos puntos son los urgentes en México y que deberán pasar por las manos del mencionado Consejo: la efectiva implementación del plazo a 36 meses del precio único sobre los libros recién publicados o importados, y la legislación para otorgar tasa cero sobre el IVA para las librerías, toda vez que el resto de los subsectores vinculados al libro sí goza del beneficio y, por tanto, desbalancea la cadena de valor.

En los países donde hay, relativamente, buena salud en los libreros, agrega, “observamos una especie de coctel de beneficios, y en todos ellos veo un ingrediente común, que es el precio único bien regulado. Todo eso nos falta aquí”, comenta la librera.

El tema de la tasa cero es empujado por distintos gremios, incluyendo al que representa la RELI, con esperanzas de que se le considere como parte de las reformas fiscales que se discutirán en septiembre próximo.

No obstante, comenta Bautista, “la respuesta absoluta (a todas las adversidades de los libreros) no es la tasa cero ni el precio único, pero si ambas cosas al menos se juntan en una especie de política integral, puede ser que algo realmente funcione; pero si hacemos efectiva sólo una alternativa o la otra, será lo mismo de siempre”.

Mientras tanto, indica, “no buscamos que la RELI sea considerada dentro del Consejo, sino que sea un universo amplio de voces libreras las que estén allí representadas”.

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