Gobierno busca reabrir inversión privada para consolidar proyectos energéticos
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Tras un sexenio marcado por cancelaciones de subastas y rondas petroleras, el gobierno de Claudia Sheinbaum busca dar un giro: abrir de nuevo la puerta a la inversión privada. Pero la clave ya no es solo el permiso, sino la colaboración efectiva que permita consolidar proyectos de transición energética. El mensaje fue reiterado durante los Energy Talks, organizados por Expansión y Siemens Energy, donde especialistas coincidieron en que sin la convergencia entre sector público y privado, los planes en materia de sustentabilidad difícilmente se podrán materializar. Juan Ignacio Díaz, presidente y CEO de International Copper Association, subrayó que las asociaciones son una herramienta indispensable para avanzar en la agenda energética. “Combinan el marco regulatorio y la legitimidad del Estado con los activos, con la inversión, con la innovación y con la increíble capacidad de inversión que tiene el sector privado. Hay varios ejemplos en los que he visto que asociaciones público-privadas han sido muy exitosos”, dijo.
Cambio de rumbo
El directivo añadió que este tipo de esquemas no solo potencian la infraestructura, sino que brindan confianza a los inversionistas internacionales para apostar en México en un contexto de alta competencia global por capital. En el mismo foro, Javier Pastorino, managing partner de Siemens Energy en Latam North, fue enfático en que los planes oficiales no bastan sin respaldo conjunto. “Son el motor de todo lo que planeamos hacer, sin eso, todos los planes van a quedar en papel”, señaló. La experiencia reciente sirve de recordatorio. Durante la administración de Andrés Manuel López Obrador, el sector privado enfrentó un cierre de espacios para participar en nuevos proyectos. El cambio más visible en electricidad fue la cancelación de las subastas de largo plazo, que habían detonado inversiones en parques solares y eólicos. Gracias a esos mecanismos, en 2017 México llegó a marcar un récord mundial: producir energía eólica a un precio de 17 dólares por megawatt-hora. Esa dinámica se interrumpió con la eliminación de los esquemas, frenando proyectos y abriendo un periodo de incertidumbre. En hidrocarburos, las rondas petroleras también fueron suspendidas, deteniendo el ingreso de operadores privados y dejando en manos de Pemex una carga que limitó la diversificación del sector. El giro de la actual administración busca recuperar el terreno perdido. Sergio Silva Castañeda, titular de la Unidad de Fomento y Crecimiento Económico de la Secretaría de Economía, aseguró que el objetivo es detonar la industria nacional sin ampliar las brechas regionales. “Si queremos que México logre las tasas de crecimiento para resolver los problemas que se tienen se creó el Plan México (…) Hay una buena cantidad de proyectos de energía en el portafolio, pero pedimos a la IP que nos ayude a saber dónde están los cuellos de botella para no estar adivinando; en unos meses tendremos los convenios de facilitación de los proyectos”, señaló Silva. El funcionario destacó que la participación privada será crucial para identificar obstáculos y acelerar procesos, aunque reconoció que aún falta la publicación de reglamentos pendientes que permitan avanzar con certidumbre. El 18 de marzo, el Ejecutivo promulgó cambios constitucionales al sector energético, con los que se establecieron nuevas bases para la colaboración entre Estado e iniciativa privada. No obstante, la definición de la regulación secundaria sigue en espera, lo que mantiene algunos proyectos en pausa. Desde la visión de Siemens Energy, la transición energética requiere no solo de continuidad regulatoria, sino de inversiones en nuevas tecnologías. Pastorino destacó que el hidrógeno verde puede ser un eje para que México se posicione como exportador en el mediano plazo. El debate también incluyó el reto de la confiabilidad del sistema eléctrico. Javier Arribas, ministro consejero para la sostenibilidad y la transición energética en la Delegación de la Unión Europea en México, advirtió sobre la necesidad de garantizar energía limpia y asequible en zonas estratégicas. “Los temas de eficiencia energética y expansión de redes, pero también hay que ahorrar energía, porque la mejor energía es la que no se usa”, expuso Arribas, al destacar que la inversión en infraestructura debe acompañarse de educación en consumo responsable. El impulso internacional, a través de compromisos ambientales y comerciales, suma presión al país para acelerar la transición energética. Cumplir con esas metas dependerá de que el marco regulatorio se traduzca en proyectos viables y en condiciones de inversión competitivas.
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