El regreso a clases incentiva la compra de dispositivos usados

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Alondra Ramírez, madre soltera, enfrenta este ciclo escolar con el bolsillo apretado. Su hijo acaba de entrar a la secundaria y el gasto se disparó, solo en uniformes debe desembolsar entre 2,000 y 3,000 pesos, mientras evalúa en qué momento podrá comprar una computadora para que el menor a su cargo haga tareas en casa. “Tengo contemplado esperar a fin de año o al Buen Fin para comprar una laptop para las actividades que vienen. En la documentación de la escuela específica que sí se usará tecnología, pero bajo la responsabilidad de los padres”, comentó Ramírez. La historia de Alondra refleja lo que viven millones de familias mexicanas en este regreso a clases, el cual estará marcado por el creciente peso de la tecnología en el presupuesto escolar.

El bolsillo familiar contra el estudio digital De acuerdo con datos de Serta Intelligence Partner, el gasto por alumno este año asciende a 9,689 pesos, lo que representa un aumento del 35% respecto a 2024. Esta cifra equivale a casi el 40% del ingreso corriente mensual de una familia mexicana, que según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 es de 29,955 pesos. Además, hasta la mitad del presupuesto escolar podría destinarse a tecnología si se considera el costo habitual de laptops, tabletas y otros dispositivos. Si bien los dispositivos electrónicos no están marcados como una artículo obligatorio en la lista de útiles de Alondra Ramírez, sí considera que éstos son indispensables para la realización de tareas en casa, particularmente las tabletas o laptops, algo con lo que coinciden las madres de familia con las que convive, pues señaló escucha que algunas de ellas optan por adquirir estos dispositivos de segunda mano para reducir costos. Empresas como Clevercel aprovechan esta tendencia y ofrecen smartphones, tablets y laptops reacondicionados con garantía, como una opción accesible frente a los altos precios de equipos nuevos. Desde su llegada a México, la compañía ha vendido alrededor de 100,000 dispositivos a través de este esquema de “segundas oportunidades”. De acuerdo con Jorge Palacio, CEO de Clevercel, este tipo de alternativas permiten a los hogares acceder a tecnología de calidad sin comprometer la estabilidad del presupuesto familiar, un aspecto cada vez más valorado durante el regreso a clases. Ramírez refirió que otra alternativa para aliviar parte del gasto escolar es la tarjeta de útiles y uniformes que entrega el gobierno de la Ciudad de México. Aunque no se puede usar para adquirir tecnología, podrá destinar más presupuesto a dispositivos y materiales digitales mientras cubre otros gastos. Los montos de las tarjetas varían según el nivel educativo, desde 970 hasta 1,180 pesos, y son válidos en papelerías, supermercados y tiendas de ropa y calzado autorizadas. En el caso de la educación privada, la presión tecnológica es más evidente. Yafté García, padre de un niño que ingresa a primaria en una escuela particular, explicó que para el primer año no pidieron dispositivos obligatorios, aunque sí habrá actividades digitales durante el ciclo. Además, sabe que a partir de cuarto año sí solicitan que los menores cuenten con una computadora o tablet para hacer tareas. “Si no tuviéramos una tablet, habríamos invertido en una que no superase los 8,000 pesos. Estamos pensando en comprar una impresora de no más de 2,000 pesos, porque con frecuencia piden trabajos impresos”, relató García. El gasto en tecnología educativa no es un fenómeno aislado. Según la ENIGH, el costo de las computadoras pasó de 5,243 pesos en 2016 a 8,603 pesos en 2022, un incremento del 64.1%. Además, contar con internet fijo en casa, cuyo costo promedio mensual es de 544 pesos, es casi un requisito: de los más de 100 millones de usuarios de internet en 2024, 81.3% lo empleó como apoyo en educación o capacitación. Según cifras del INEGI, siete de cada 10 niños de entre seis y 11 años ya utilizan gadgets con regularidad, lo que convierte a la tecnología en un gasto que, más que opcional, resulta cada vez más inevitable. Para padres como Alondra y Yafté, el regreso a clases representa un desafío constante de prioridades. Ambos coinciden en que, más allá de uniformes y útiles, la tecnología es indispensable para que sus hijos puedan cumplir con las tareas y actividades escolares. Esto los obliga a planear cuidadosamente cada gasto, considerar alternativas como dispositivos de segunda mano o pagos diferidos. Como explica Yafté García: “Podemos asumir estos gastos, pero sabemos que a lo largo del ciclo escolar se sumarán más, y que habrá otro golpe el próximo regreso a clases. Por eso esperamos que los dispositivos electrónicos que tenemos ahora y planeamos comprar realmente nos duren y nos ayuden a cubrir este y otros años”.

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