Cisjordania llora a sus cuatro mujeres muertas por un misil iraní: “Esta no es nuestra guerra”
El miedo y una puerta atascada salvaron la vida a Talaa Masalha. Era una de las nueve palestinas que —como es tradición con vistas al Eid al Fitr, la festividad por el fin del Ramadán este viernes— se peinaban y pintaban las uñas entre risas cuando penetró el estruendo de una guerra ajena de la que, hasta ahora, eran solo espectadoras. Un proyectil, aparentemente una pequeña bomba de fragmentación, cayó junto al salón de belleza en el que se encontraban en la localidad de Beit Awa. Como el salón era una precaria y barata estructura de hojalata, la metralla atravesó las finas paredes, causando un baño de sangre que un operario limpiaba este mediodía con mangueras. El impacto, en la noche del miércoles, mató a cuatro de las mujeres (enterradas este jueves en medio de un silencio grave y viscoso) e hirió al resto. Como Beit Awa es una localidad árabe del sudoeste de Cisjordania (y no Israel, ni un asentamiento judío), no hubo sirenas antiaéreas, ni refugios, ni costumbre de protegerse. Son las primeras víctimas mortales palestinas de una guerra, la de Israel y EE UU contra Irán, que llena los cielos de Cisjordania de estelas de misiles e intercepciones.


