Aranceles de Trump y el T-MEC: un golpe a la certidumbre comercial
El anuncio de Donald Trump de imponer un arancel global de entre 10 y 15% a las importaciones ha encendido las alarmas en México. Aunque los productos que cumplen con las reglas de origen del T-MEC quedaron exentos, la medida genera incertidumbre en sectores clave de la economía mexicana.
El gobierno mexicano, encabezado por Marcelo Ebrard en la Secretaría de Economía, ha pedido “prudencia” y adelantó que se analizarán los efectos de esta política antes de tomar medidas concretas. En sus primeras declaraciones, Ebrard incluso sugirió que México podría salir favorecido, dado que gran parte de sus exportaciones ya cumplen con las reglas de origen del T-MEC, lo que le otorga una ventaja comparativa frente a otros países.
Los bancos nacionales han comenzado a ajustar sus proyecciones. Banorte estima que, pese al entorno adverso, México podría mantener un crecimiento de 1.8% en 2026 gracias a la relocalización de cadenas de valor y la integración comercial con Estados Unidos. Sin embargo, organismos internacionales como el FMI y la OCDE se muestran más cautelosos, proyectando un crecimiento cercano entre 2.9 y 3.3% para la economía global, pero con riesgos de desaceleración para México si los aranceles se aplican de manera más estricta.
El impacto sectorial es desigual. El sector automotriz y manufactura (relativamente protegidos por el T-MEC) enfrentan costos adicionales en insumos importados, el sector agroindustria se observa vulnerable, especialmente en productos que no cumplen con reglas de origen estrictas; en tecnología y electrónicos el país podrían sufrir retrasos en cadenas de suministro globales y el sector de exportaciones de servicios puede ser el menos afectado, pero con riesgo de menor inversión extranjera directa.
Más allá de los números, el problema central es político: la imposición de aranceles rompe con los principios de libre comercio defendidos por organismos internacionales. La Corte Suprema de Estados Unidos ya declaró ilegales varios de los aranceles impuestos por Trump en 2025, señalando que excedían su autoridad. La Organización Mundial del Comercio y líderes europeos como Emmanuel Macron han advertido que estas medidas erosionan la confianza en el sistema multilateral y generan caos en el comercio global.
En este contexto, México debe reforzar su estrategia de diversificación comercial, aprovechar su posición en el nearshoring y defender la certidumbre jurídica del T-MEC como escudo frente a la volatilidad política estadounidense.
Sheinbaum y las tensiones internas en Morena: el inicio del reacomodo político
Mientras tanto, en el frente interno, Claudia Sheinbaum enfrenta un desafío distinto pero igualmente trascendente: la cohesión de Morena. Tras el triunfo electoral de 2024, el partido se ha convertido en un “coloso con pies de barro”, con múltiples facciones disputando poder y recursos.
La reforma electoral impulsada por Sheinbaum ha profundizado las divisiones. Algunos sectores ven en ella una consolidación del poder presidencial, mientras otros la interpretan como una amenaza a la pluralidad y al equilibrio institucional. El riesgo es que Morena, en lugar de consolidarse como fuerza dominante, se fragmente en tribus que dificulten la gobernabilidad.
Aunque Sheinbaum mantiene una aprobación cercana al 70% al inicio de 2026, la tendencia muestra un desgaste gradual. La tensión entre figuras como Rocío Nahle, Sergio Gutiérrez Luna y Adán Augusto López refleja que el partido enfrenta una lucha interna por posiciones estratégicas en el Congreso y en la administración pública.
Este reacomodo político es inevitable: los partidos en el poder suelen enfrentar la paradoja de que el éxito electoral exacerba las ambiciones internas. Para Sheinbaum, el reto será mantener la unidad sin sofocar la pluralidad, y evitar que las disputas internas debiliten su capacidad de implementar reformas estructurales.
Mi conclusión es que hay incertidumbre externa y fragmentación interna. México se encuentra en un cruce de caminos. Por un lado, la política arancelaria de Trump amenaza con desestabilizar el comercio internacional y obliga a replantear estrategias de crecimiento. Por otro, las tensiones internas en Morena ponen a prueba la capacidad de Claudia Sheinbaum para consolidar su liderazgo y garantizar estabilidad política.
Ambos fenómenos —los aranceles y la fragmentación partidista— son recordatorios de que la economía y la política están entrelazadas. La certidumbre comercial depende de la fortaleza institucional, y la gobernabilidad interna es condición indispensable para enfrentar los embates externos.
México debe actuar con prudencia, pero también con visión estratégica: defender el T-MEC, diversificar mercados, y al mismo tiempo fortalecer la cohesión política interna. Solo así podrá navegar un 2026 marcado por la incertidumbre y el reacomodo.
