La esposa de Chomsky pide perdón por la relación del filósofo con Epstein, que califica como “grave error”
Jeffrey Epstein era un encantador de serpientes. El peor depredador sexual de la historia de Estados Unidos, como lo calificó hace unos años un juez, era inteligente, tenía don de gentes y sabía cómo ganarse la confianza de la élite. Eso le permitió tejer una tupida red de contactos del más alto nivel y condición que aprovechaba para sus negocios. El millonario pedófilo y abusador de menores murió a los 66 años en una cárcel de máxima seguridad de Manhattan a la espera de juicio. Los archivos desclasificados a finales de enero por el Departamento de Justicia relativos a la investigación de la red de explotación sexual y el suicidio del financiero neoyorquino dejan una incómoda estela de personajes damnificados por sus vínculos con Epstein cuando este ya había sido condenado por tráfico sexual y abuso de menores. Uno de los nombres más sorprendentes es el del pensador de izquierdas, Noam Chomsky.
