La inteligencia artificial no es absoluta, pero es necesaria: Fernanda Llergo Bay

La inteligencia artificial no es absoluta, pero es necesaria: Fernanda Llergo Bay

Frente a la inteligencia artificial y a la influencia e impacto que está teniendo en nuestras vidas y en las actividades humanas en el siglo XXI, se alzan nuevamente dos grandes bloques de “apocalípticos e integrados” que Umberto Eco definió en la segunda mitad del siglo XX frente al desarrollo de los medios masivos de comunicación.

La omnipresencia del fenómeno de la IA fuerza a tomar partido: algunos, los apocalípticos, profetizan la absoluta deshumanización del mundo y nuestra sumisión a las máquinas; otros, los integrados, advierten de una nueva era donde la automatización de la vida nos proveerá de felicidad y resolverá los problemas más apremiantes de la existencia.

En medio de esta dicotomía, se sitúa Fernanda Llergo Bay, doctora en Filosofía y Letras, y actualmente rectora general de la Universidad Panamericana y del IPADE, para quien la inteligencia artificial no debe ser absoluta sino una herramienta supeditada al criterio y a la gobernanza humanos.“Necesitamos sí, que nos ayude a hacer síntesis, pero necesitamos también saber criticar esa síntesis”, dice.

“La inteligencia artificial se ha convertido en la omnipresente, en la empresa, en las universidades, en la industria. Quizá por la millonaria industria que hay atrás, quizá por la novedad, no sé, es multifactorial, pero es de lo que se habla todo el tiempo (…) Y frente a esto creo que no puede ser absoluta, pero es necesaria. Hoy en día, no puede haber nadie que no tenga dominio de la inteligencia artificial. Dominio, no solo conocimiento (…) Me parece que es una manifestación clara de esa inteligencia que tiene el hombre, de alcanzar una herramienta que nos hace capaces de llegar más lejos”, dice Llergo a El Economista, luego de su participación en el foro IFE Conference 2026, celebrado la semana pasada en el Tecnológico de Monterrey, donde participó junto con otras personalidades en el panel “Las decisiones que definirán a la universidad en la próxima década”.

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Fernanda Llergo participó en el IFE Conference 2026. Carlos Curiel

En reflexiones que exceden el espacio de un panel, la rectora general delineó para este medio tres argumentos clave que debieran orientar la aplicación de la inteligencia artificial en la enseñanza universitaria: la herramienta supeditada a un criterio, centrada en la lógica formativa y no en la instrumental, y que fortalezca el vínculo profesor–estudiante.

“Me llamó la atención la exposición del subsecretario, cuando habló del porcentaje de personas que utilizan la inteligencia artificial para resolver problemas emocionales, y lo contentos que estaban. Es brutal. Diría que me alegra, pero no me alegra, porque la psique y la afectividad solamente puede ser comprendida y empatizar con otro ser humano”.

Criterio y gobernanza

El primer argumento tiene que ver con no absolutizar la herramienta y supeditarla al criterio. La IA es una herramienta, y es preciso no perder de vista ese presupuesto. “Requiere, primero, el criterio que yo quiero elegir para el perfil de alumnos que quiero que sirvan a la sociedad. Primero tengo que tener el criterio claro de hacia dónde quiero llevar a nuestra comunidad universitaria y como consecuencia de ese criterio, hacer la elección.

Recuperar la esencia de la universidad

En segundo lugar, la Universidad, como todas las instituciones, la familia, el Estado, las iglesias, se han erosionado con la modernidad y han ido perdiendo credibilidad y relevancia social; en especial, se dice que las universidades han ido perdiendo pertinencia.

Para Llergo Bay lo que se ha erosionado es la esencia misma de la Universidad como generadora de conocimiento e integradora de saberes.

“Hoy nos topamos con una Universidad, y lo digo entre comillas, que ya no integra los saberes, sino que está totalmente pulverizada; en donde la especialización se ha convertido en una oferta que responde a un mercado, a una empresa, a una utilidad pragmática”, señala.

“Con la revolución industrial, la Universidad pierde un poco de esta esencia y se empieza a convertir en una proveedora de empleados. Eso no es una universidad, para eso podemos tener una academia de técnicos en hotelería, pero si yo quiero unos universitarios que comprendan a fondo la hotelería, necesito integrarla con otros saberes”.

“Esta fragmentación del saber, esta hiperespecialización, la oferta de microcredenciales, todo esto impacta en la relevancia de la Universidad que está distante de su esencia. Por ganar likes se puede perder la esencia de la Universidad. Necesitamos que la Universidad siga siendo un referente del pensamiento crítico”, asegura la rectora de la UP e IPADE.

La gente está gritando ‘humanidad’

Finalmente, Fernanda Llergo Bay insistió en una IA que fortalezca el vínculo estudiante-profesor, ya que este no puede ser sustituido por una herramienta, ya que es fundamental en la formación de los futuros profesionistas.

“Hoy más que nunca, el profesor tiene que ser un testimonio de vida, tiene que ser un ícono o una persona que con su ejemplaridad en su profesión satisfaga en los alumnos, más allá del conocimiento que puede brindarle la herramienta, el amor por la verdad, el amor por el servicio, y eso no lo puede hacer la inteligencia artificial”.

Hizo referencia a una encuesta NPS realizada al interior de la universidad que preguntaba a los alumnos por un momento estelar en sus vidas: “No hubo nadie que se refiriera a una computadora o un teléfono inteligente. El 80% de los encuestados hablaban de un encuentro humano. Un encuentro con alguien. Llámese el profesor, llámese el asesor académico.

“Entonces, ese vínculo, la gente lo está deseando. Lo que está gritando frente a la inteligencia artificial, frente a la alegría que tenemos, y la esperanza que tenemos, lo que está gritando la gente es humanidad”, concluyó la rectora.

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