Liberados del campamento sirio de Al Hol que acaba de controlar el ejército: “Para los guardas, todos éramos terroristas”

En diciembre de 2024 y como otros miles de personas, Ali Mahmud al Kak llevaba cinco años retenido ―sin juicio ni horizonte de libertad― en el campo de Al Hol cuando les llegó la noticia de que una ofensiva rebelde había puesto fin a casi 14 años de guerra en Siria. No estaba cautivo en la parte del país donde se desmoronaba el régimen de Bachar El Asad y los guardas abandonaban las prisiones, sino en el noreste, bajo mando de las fuerzas kurdo-árabes aliadas de Estados Unidos, pero se agarró al clavo ardiente de la esperanza. “Estábamos felices y los guardas tenían miedo. El precio de escapar bajó [de 500] a cien dólares porque estábamos convencidos de que, de un momento a otro, llegarían a liberarnos. Luego pasaron los días, vimos que no sucedía nada y nos sentimos dejados de lado. Pensé que iba a morir allí”. Al Kak, de 53 años, no solo sobrevivió, sino que lo rememora hoy en la otra punta meridional del país, su humildísima casa de la ciudad de Alepo. Es, desde el pasado julio, uno de los escasos 360 sirios liberados por motivos humanitarios.

