La fórmula de Aeroméxico para repetir como la aerolínea más puntual del mundo
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Aeroméxico cerró 2025 con un hito poco frecuente en la industria aérea global: repetir como la aerolínea más puntual del mundo , de acuerdo con Cirium, firma especializada en la medición de desempeño operativo. El reconocimiento llegó tras operar 188,859 vuelos en el año, en un entorno marcado por restricciones aeroportuarias, eventos meteorológicos y una demanda aérea que siguió normalizándose tras la pandemia. El resultado no fue producto de una acción aislada, sino de una estrategia operativa sostenida que la compañía comenzó a afinar varios años atrás. La puntualidad, un indicador históricamente volátil en el mercado mexicano, se convirtió en el eje central de su propuesta de valor y en una métrica transversal para toda la organización. Cirium colocó a Aeroméxico por segundo año consecutivo en la cima del ranking global de puntualidad, un giro relevante frente a episodios previos de presión operativa. Apenas en 2022, la Procuraduría Federal del Consumidor la ubicó entre las aerolíneas con más retrasos o cancelaciones, un señalamiento que la compañía rechazó en su momento y que hoy queda como referencia de una etapa ya superada.
Tecnología como sistema nervioso de la operación
Para Santiago Diago, vicepresidente ejecutivo de operaciones de Aeroméxico, la clave ha estado en una fórmula clara, basada principalmente en dos pilares: tecnología y primeros vuelos. A ello se suma, subraya, la coordinación interna y externa que permitió ejecutar los cambios de manera consistente. “Esto no hubiese sido posible sin la sinergia de todos los que laboran dentro de la compañía, así como con las autoridades”, señala Diago al explicar el alcance del reconocimiento obtenido en 2025. La apuesta por la tecnología ha sido progresiva y medible. De acuerdo con cifras compartidas por la empresa, Aeroméxico invirtió 1.6 millones de dólares en tecnología durante 2025, monto que planea elevar a 6.7 millones de dólares en 2026, con la expectativa de profundizar las mejoras operativas alcanzadas hasta ahora. Ese esfuerzo se apoya también en la renovación y expansión de la flota. En los últimos años, Aeroméxico incorporó principalmente aeronaves Boeing 787 Dreamliner y 737 MAX, y en marzo del año pasado sumó un Boeing 737 MAX-9, el avión número 100 de la familia 737 dentro de su portafolio. Diago destaca que estas aeronaves cuentan con sistemas más confiables e integrados, capaces de ofrecer mayor margen de reacción ante eventos imprevistos en la operación diaria. La diferencia, explica, está en la capacidad de anticipación. “Lo importante de estas aeronaves de última generación es que tienen computadores que permiten predecir comportamientos y fallas que llegan a ser transmitidas a nuestro centro de control y mantenimiento mucho antes de que el avión aterrice”, detalla el directivo. “Apenas se detecta falla o alguna discrepancia en un parámetro, nuestro equipo puede por un lado predecir lo que va a suceder y segundo, prepararse para tener, por ejemplo, las refacciones y todo lo que hay que hacer antes de que el avión aterrice inclusive”, añade. “Esa capacidad de análisis predictivo y de comunicación en tiempo real con el avión ayuda mucho y eso nos lo ofrecen las aeronaves de última generación”, explica.
La digitalización, sin embargo, no se limitó a los aviones. Aeroméxico extendió el uso de software especializado a procesos “tanto arriba como abajo del ala”, es decir, en rampa y en la atención directa a los pasajeros, con el objetivo de reducir errores y mejorar la consistencia operativa. “Hay software que reemplazaron, digamos, lo que es una programación y planeación manual. Ayuda muchísimo a que haya más consistencia en lo que estamos entregando en materia de recursos, de muchos menos errores”, explica Diago. “Se calcula mucho mejor, digamos, los porcentajes de inasistencia. Hay alarmas para cuando las cosas no salen bien para, digamos, reforzar los equipos”, añade. La aerolínea también incorporó herramientas para planear y programar mensualmente los horarios de las tripulaciones, con un seguimiento diario que permite ajustes casi en tiempo real. Esta capa adicional de control se volvió clave en una operación de alto volumen. Los factores externos, como el clima, siguen siendo una de las variables más complejas. Para ello, Aeroméxico contrató un software meteorológico de última generación que le permite anticipar contingencias como la neblina, un fenómeno recurrente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. En paralelo, la empresa optimizó la asignación de puertas de embarque durante contingencias. “Hay un software que se encarga de toda la planeación y la proyección del uso de las puertas de embarque y nos hace una distribución óptima tanto en períodos normales como cuando hay una contingencia”, explica Diago. “Este sistema nos permite de antemano saber en dónde se nos van a formar los cuellos de botella, cómo se pueden resolver, qué recursos adicionales necesitamos, cuáles vuelos vamos a tener que atender en posición remota porque ya no hay puertas de contacto, etcétera”, agrega.
El control de los primeros vuelos como ancla del día
El segundo pilar de la estrategia fue el control de los primeros vuelos del día. Desde finales de 2023, Aeroméxico implementó equipos segregados dedicados exclusivamente a mover aeronaves entre hangares y terminales, una estrategia que maduró en 2024 y se consolidó en 2025. “Eso antes no lo teníamos, sino que era un team combinado que se encargaba de la operación y de los traslados de los aviones. Ahora lo tenemos segregado con equipos, con gente dedicada a eso y eso ha hecho que todo lo que son esas maniobras previas a la salida de los vuelos de arranque funcione mucho mejor”, explica el directivo. La lógica es simple: un retraso temprano se propaga durante todo el día. Para evitarlo, Aeroméxico reforzó la coordinación con autoridades como el AICM, la Agencia Federal de Aviación Civil, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano. “En coordinación con las autoridades también se logró algo fundamental, fue que tuviéramos el servicio de control en rampa en la Terminal 2 todo el tiempo, 24/7”, señala Diago. “Antes lo teníamos muy limitado en unos horarios muy específicos y se nos formaban cuello de botella con las autorizaciones para trasladar los aviones en esas horas”, añade.
De cara a la Copa Mundial de Futbol de 2026, la aerolínea anticipa un incremento relevante en la demanda y en la presión operativa. La estrategia, afirma Diago, será profundizar la colaboración interna y con autoridades para sostener los estándares alcanzados. “Nuestro foco más que el galardón como tal, es seguir ofreciéndole a nuestros clientes una experiencia que sea extraordinaria. Y la base de esa experiencia extraordinaria es la puntualidad y la consistencia en nuestros horarios”, afirma. “Entonces, ese es nuestro foco, seguir mejorando día a día esa parte de nuestra propuesta de valor y si obviamente eso redunda en que por tercera vez no veremos el premio, pues sería fabuloso”, concluye.
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