Medio ambiente, ¿un as bajo la manga de México para la renegociación del TMEC?
La revisión del “mejor acuerdo comercial de la historia” se aproxima y 2026 está “a la vuelta de la esquina”. Ante la posibilidad de una revisión temprana del TMEC y un ambiente internacional incierto, es imperativo que el gobierno mexicano identifique sus áreas estratégicas para el proceso de renegociación. Particularmente, ya que la que la USTR inicia sus consultas públicas en octubre. Por ello, considero que además de aquellas áreas evidentemente prioritarias, —automotriz, acero y aluminio—, el área del medio ambiente puede convertirse en una “moneda de cambio” de defensa para México, al posicionar sus avances ambientales como un activo que contraste con los retrocesos de Estados Unidos.
Particularmente, puesto que la primera negociación del TLCAN en 1992, obligó a México a elevar sus estándares ambientales, convirtiendo al TLCAN en el “acuerdo más verde de la historia del libre comercio”. Lo anterior, puesto que varios actores americanos —Congreso, sindicatos y grupos ambientalistas— temían que México se convirtiera en un “paraíso de contaminación”, y que las empresas trasladaran sus actividades a México por sus estándares laxos en términos de salarios y protección ambiental. Por ello, la administración Clinton condicionó la aprobación del TLCAN a la adopción de dos acuerdos paralelos en materia laboral y ambiental.
Una presión similar ocurrió durante la negociación del TPP, pues Estados Unidos impulsó a México a adoptar compromisos ambientales exigentes que llevaron a México a realizar 11 reformas legislativas, e implementar políticas estrictas de cumplimiento. Sin embargo, una vez acordado el texto del tratado, en 2017, Trump se retiró del TPP y los compromisos ambientales continuaron en el CTPP, vigente para México.
Así, en 2016, durante la renegociación el TLCAN, el aspecto medioambiental peligraba. Pues Trump rechazaba las obligaciones medioambientales, como lo evidenció la salida del Acuerdo de Paris. No obstante, el gobierno Mexicano logró retomar los compromisos ambientales acordados en la negociación del TPP, lo que permitió incorporar el capítulo 24 sobre Medio Ambiente al T-MEC.
Ese capítulo otorgó carácter vinculante a las disposiciones ambientales, sujetándolas al mecanismo de solución de controversias, e incluyó compromisos sobre sustancias que agotan la capa de ozono, pesca ilegal, subsidios pesqueros, tráfico de especies, calidad del aire y contaminación marina. Se abrió la puerta a sanciones económicas en caso de incumplimiento y se firmó el Acuerdo ACA, y México y Canadá se consolidaron como los países con el mayor número de acuerdos ambientales vinculados al comercio.
Así, mientras que México ha realizado esfuerzos titánicos en legislación y política ambiental, Estados Unidos continúa retrocediendo en sus compromisos internacionales y su deuda ambiental. Ello, mientras las obligaciones de México en la materia continúan creciendo, con las opiniones consultivas internacionales de la Corte Internacional de Justicia o de la de la Corte Interamericana, o sentencias como La Oroya o Pueblo Uwa que obligan a regular y supervisar actividades de terceros para evitar daños ambientales.
Por ello, a diferencia de negociaciones previas, México no solo debe defenderse, pues México puede aprovechar sus avances en materia ambiental para exigir mayor corresponsabilidad de Estados Unidos. Especialmente, si se considera el vínculo comprobado entre desarrollo de los países y su contaminación. Por ello, el capítulo de medio ambiente puede ser el as bajo la manga del gobierno mexicano.
X: @terejacques
*La autora es abogada especializada en derechos humanos, derecho constitucional y derecho internacional. Ha trabajado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Misión Permanente de México ante la ONU en Nueva York. Actualmente imparte Derecho Constitucional de los Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana y es miembro de la Unidad de Estudios de Derecho Internacional del COMEXI. Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de la autora.