Siria desmantela el mayor campo para mujeres del ISIS tras una fuga masiva

Decenas de miles de tiendas de campaña esparcidas sobre la arena y rodeadas por verjas vencidas marcan el punto en el desierto sirio, en el noreste del país, en el que se ubica el campo de Al Hol para familiares del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) que este lunes ha sido completamente vaciado. Las autoridades sirias ponen fin a siete años de limbo legal durante los que decenas de miles de mujeres y niños quedaron atrapados bajo custodia de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS, compendio de milicias kurdoárabes) y el rechazo de sus países de origen de extraditarlas. Son el remanente del derrocado califato islámico, mientras que sus maridos o padres, el reducto más radical de los muyahidines del ISIS, están presos.

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El retorno de las sirias de Al Hol

Las iraquíes y sirias contaban por la gran mayoría de los 23.000 habitantes del campo de Al Hol. Con la llegada de Al Shara al poder en diciembre de 2024 ―conocido por entonces como exlíder de la rama local de Al Qaeda bajo el nombre de guerra Abu Mohamed al Julani― y la incertidumbre que le siguió, Bagdad decidió acelerar la repatriación de sus 35.000 nacionales cautivos durante siete años en Al Hol. Las 645 familias iraquíes —2.237 personas— que quedaron en el campo “están en paradero desconocido”, dice la exdirectora del centro de reclusión.

Las sirias (incluidos algunos hombres) constituían la comunidad más importante del campo con 14.881 personas, muchas de ellas oriundas de la provincia de Alepo. Las mujeres cautivas que procedían de los poblados árabes próximos a Al Hol han sido progresivamente liberadas con sus familias gracias a la mediación de las tribus del lugar. Muchas sirias que antes eran reacias a abandonar el recinto por temor a ser estigmatizadas y acosadas en los controles militares de las tropas del depuesto El Asad, celebraron “la llegada de Al Julani”, confiando en que, según declararon a EL PAÍS en febrero, no serán ni juzgadas ni discriminadas por vestir un niqab ―velo facial integral― en la nueva Siria gobernada por un Ejecutivo de corte islamista.

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