Asia observa la nueva situación arancelaria entre el desconcierto y la esperanza
En Asia, seguir el rastro que han dejado a lo largo del último año los aranceles impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump, resulta una tarea casi imposible. Van del zarandeo a la India por la venta de petróleo a Rusia a las largas negociaciones con países aliados como Japón o Corea del Sur, pasando, por supuesto, por la enconada guerra comercial con China, hoy en fase de tregua: un intrincado laberinto de incrementos de gravámenes, posteriores reducciones a cambio de compromisos y acuerdos de inversión. Cada país golpeado es un mundo y, por tanto, la nueva situación creada por la sentencia del Tribunal Supremo el viernes —que tumba los llamados aranceles recíprocos dictados por Trump— ha despertado reacciones diversas, según la latitud. Los mensajes basculan entre el desconcierto y la esperanza.
