Las fusiones y adquisiciones cambian el mapa de las telecomunicaciones en Latinoamérica

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Las telecomunicaciones atraviesan un cambio estructural a nivel global: la consolidación de los mercados mediante fusiones y adquisiciones, empujada por una convergencia tecnológica- servicios tradicionales de conectividad y plataformas digitales en un mismo ecosistema- que los obliga a redefinir su negocio. En Latinoamérica, América Móvil es uno de los gigantes del sector que tiene clara esta tendencia. Daniel Hajj, CEO de la empresa, explicó que el fenómeno se inserta en un punto en donde los operadores enfrenan mayores complejidades para obtener retornos de inversión y para crecer.

Hasta hace seis años los servicios que eran los más relevantes, ahora son secundarios. Por ejemplo, los hábitos de comunicación de los usuarios cambiaron de manera estrepitosa, desplazando la telefonía móvil por la de aplicaciones de mensajería y de videollamadas. “Los servicios tradicionales se están mermando debido a la facilidad en la accesibilidad de aplicaciones de comunicación. Estos servicios eran la principal fuente de ingresos de las empresas y ahora la situación las está llevando a mirarse más allá de la telefonía”, aseguró Adolfo Cuevas, experto en telecomunicaciones y excomisionado presidente del IFT. Estos factores se reflejan en los ingresos. Las ventas del sector móvil a nivel Latinoamérica aunque crecen de forma sostenida —pasando de alrededor de 68,000 millones de dólares en 2024 a más de 80,000 millones rumbo a 2030—, su tasa de crecimiento anual paso de 9% en 2024 a 3% en 2030, según previsiones de la Asociación de la GSMA. Mientras que en operadores como América Móvil se refleja en la generación de beneficios. En 2022, la empresa totalizó 81, 506 millones de pesos en utilidad neta, mientras que 2024 fue de 27, 521 milones de pesos.

“Todavía hay empresas que compiten, pero ya no hay nuevas que porque ven que el negocio no es tan fácil como parece. Así que no hay nuevos competidores sino una consolidación entre ellos”, anticipa el director general de América Móvil.

Adquisiciones y concentración Adolfo Cuevas explica que en un contexto de márgenes más estrechos y expectativas más moderadas en términos de crecimiento de usuarios, la concentración empresarial aparece como una evolución natural del sector más que como una estrategia agresiva, al permitir sostener rentabilidad, financiar infraestructura y mantener competitividad. Estos movimientos se han registrado en el último año. La desinversión de Telefónica en Hispanoamérica, con el objetivo de concentrar recursos en Europa y Brasil, reconfiguró el mapa competitivo regional y abrió espacio para que otros jugadores ajustaran su estrategia, implicando un menor número de competidores. Entre ellos, Millicom avanzó en la compra de sus operaciones en Colombia, Chile y Ecuador, en una apuesta por ganar escala y fortalecer su posición en mercados clave. Con estas adquisiciones, la compañía busca capturar sinergias mediante la integración de redes, espectro y sistemas, además de potenciar su infraestructura de fibra óptica y banda ancha fija, especialmente en Chile. La consolidación permitiría reducir costos operativos y construir economías de escala sobre el despliegue de 5G.

La nueva generación de redes móviles abre la puerta a una expansión de servicios asociados al internet de las cosas, redes privadas, ciberseguridad e inteligencia artificial, ámbitos en los que los operadores aspiran a diversificar ingresos y compensar la desaceleración del negocio tradicional de conectividad. América Móvil era otra de las empresas interesadas en adquirir la operación de Telefónica Chile en alianza con Entel, pero la unión se cayó por motivos que no se revelaron. En México la tendencia toma impulso derivado del entorno regulatorio y competitivo. Televisa, junto con el fondo de inversión Cerberus, están interesando en adquirir la operación de AT&T, cuyo movimiento implicaría la creación de un jugador robusto en el mercado móvil y fijo. La operación permitiría a Televisa hacerse de 185.7 MHz de bandas espectrales, además de un negocio mayorista cuyo principal cliente es Movistar, al albergar el tráfico de 23.5 millones de usuarios. A ello se suma una cartera directa de 24.7 millones de clientes móviles, de los cuales 73.4% corresponde a prepago y 26.6% a pospago. Aunque este último segmento es menor en volumen, concentra al consumidor de mayor valor para los operadores. En este escenario, la consolidación deja de ser una hipótesis para convertirse en el eje que definirá el futuro del sector en la región. Con ingresos que crecen a menor ritmo, mayores exigencias de inversión y un usuario cada vez más digital, los operadores apuestan por ganar escala para sostener rentabilidad y financiar la transición hacia nuevos negocios. El reacomodo apenas comienza y anticipa un mapa con menos jugadores, pero más robustos, en una industria que busca reinventarse para no quedar rezagada frente a la transformación tecnológica que ella misma ayudó a impulsar.

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