La batalla contra los franeleros se volvió un negocio formal de estacionamiento
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Gonzalo Morales encontró una oportunidad de negocio en la dificultad que representa llegar a los conciertos y hallar un lugar de estacionamiento. La idea no surgió en una oficina ni en un análisis de mercado, sino en la calle, dando vueltas alrededor de un recinto y viendo cómo la gente apagaba el motor del auto sin saber si llegaría a tiempo. El problema, explica, no era la distancia ni el tráfico, era la incertidumbre. “La gente no llega tarde al concierto por el tráfico, llega tarde porque no sabe dónde va a dejar el coche”. En los alrededores de un estadio o auditorio la escena es predecible. Autos avanzando a vuelta de rueda, conductores preguntando por un espacio y alguien en la banqueta marcando un lugar con una cubeta.
Los franeleros aparecen justo cuando el automovilista se queda sin alternativas. El pago no compra un cajón, compra la tranquilidad de regresar y encontrar el vehículo. Morales venía del mundo tecnológico en Argentina y detectó que ese momento se repetía en cada evento masivo. Miles de autos llegando en un periodo muy corto y la decisión del estacionamiento ocurriendo demasiado tarde. “El estacionamiento se resuelve al final del trayecto y ahí es cuando empieza el estrés”, dice. De esa observación nació Seeker Parking , una plataforma que permite reservar un espacio antes de salir de casa. El usuario escribe el recinto, ve en un mapa los lugares disponibles cercanos, elige, paga y llega directo. “El objetivo es que la persona salga sabiendo exactamente dónde va a estacionarse”, explica. El sistema no construye estacionamientos ni administra la vía pública, activa los que ya existen. Oficinas, corporativos o plazas comerciales que quedan vacíos por la noche se convierten en inventario durante conciertos o partidos. La plataforma conecta esa oferta ociosa con la demanda puntual. Así, dice Morales, el estacionamiento deja de ser un problema al llegar y se vuelve un paso previo, igual que comprar el boleto. “No vendemos un cajón, ni hacemos trato con franeleros, vendemos la experiencia completa desde que decides salir de casa, hasta que sales de un concierto”, afirma Morales.
El modelo de negocio se probó primero en Argentina. El primer año la empresa facturó 400 millones de pesos argentinos y al segundo año 4,000 millones. Con ese antecedente la compañía llegó a México en 2025, donde encontró la informalidad alrededor de los recintos. “Si el conductor llega con un lugar asignado, la negociación en la calle desaparece”, asegura. La plataforma no intenta retirarlos ni sustituirlos por regulación, pero sí cambia el orden de la decisión, pues el conductor ya no busca espacio para estacionarse: llega con espacio asignado. En su primer año completo en el país la empresa proyecta facturar 5 millones de pesos mexicanos . El Mundial 2026 aparece como un detonador natural, no por el turismo en sí, sino por la concentración simultánea de autos en zonas específicas. Seeker Parking ya opera en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey con estacionamientos cercanos a recintos como Foro Sol, Palacio de los Deportes, Auditorio Nacional y zonas próximas al Estadio Azteca. La empresa firma con los venues y trabaja con operadores alrededor para que el negocio esté en la periferia del evento. El problema de los franeleros, sostiene Morales, no es solo legal, es logístico. “Ellos existen porque alguien tiene que ordenar la llegada cuando miles de personas aparecen al mismo tiempo”. En ciudades donde asistir a un concierto implica planear la salida con horas de anticipación, el estacionamiento se vuelve parte de la experiencia. “El show empieza cuando sales de tu casa y no cuando se apagan las luces”, dice. La propuesta de Seeker Parking no promete más cajones, sino eliminar el momento más incierto de la noche.
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