La lucha por cada vatio en el frente energético de la guerra en Ucrania
Los pies se hunden en una capa de nieve virgen de unos 20 centímetros de espesor. No es un día de los más fríos, con -8 °C, pero las manos, incluso con guantes, solo resisten un rato a la intemperie. Tymur Kushy, de 43 años, comanda una cuadrilla de técnicos eléctricos de la empresa DTEK, la mayor energética de Ucrania. “Tenemos que devolverle la luz a la gente cuanto antes”, dice, mientras sus compañeros trajinan con los cables congelados. Este invierno no dan abasto. Se juntan las temperaturas más extremas en la última década con el recrudecimiento de los ataques rusos a la infraestructura energética de Ucrania y unas defensas antiaéreas insuficientes.


